Una manera psicodinámica de comprender la adicción

El psicoanálisis se considera una teoría, un tratamiento y una forma de pensar acerca de la motivación humana. Una perspectiva psicoanalítica incluye motivos y deseos inconscientes conscientes y reprimidos. El psicoanálisis se concibe tradicionalmente como una oportunidad para que una persona motivada reflexione profundamente sobre todo lo que siente y piensa sin editar ni censurar.

Freud desarrolló el primer enfoque sistemático de cómo la vida mental inconsciente ejerce su influencia en nuestra visión del mundo. La llamada teoría estructural organiza las funciones de la mente en tres partes en conflicto: 1) el ego (gobernado por el "principio de realidad"); 2) el superyó (la conciencia, un compromiso a veces demasiado rígido con las reglas de la sociedad); y 3) la identificación (el deseo de placer, más temprano que tarde).

El ID contiene el reservorio de energía, y comúnmente se conoce como la libido (energía sexual y agresividad). Solo busca gratificación inmediata y es totalmente "egoísta". Opera de acuerdo con los llamados "espíritus animales". Los neurocientíficos contemporáneos podrían ubicar la identificación en la amígdala, la parte antigua del cerebro involucrada en el funcionamiento emocional primitivo. El concepto del ego (es decir, el sentido de "yo") es relativamente compatible con el conocimiento contemporáneo de la corteza prefrontal (autocontrol). El ego responde a los impulsos de id y superyó al modificarlos como una forma de manejar el conflicto y el peligro. El superego surge a través de la internalización de valores y normas sociales.

Para Freud, el objetivo del psicoanálisis era fortalecer el ego y darle más control sobre la identidad y más independencia del superyó. Él creía que la mayoría de los trastornos mentales (p. Ej., Ansiedad) se debían al efecto de sentimientos desenfrenados. Una mayor conciencia a través del psicoanálisis puede ayudar al individuo a ser menos auto punitivo y ser capaz de tolerar sus experiencias emocionales. El crecimiento psicológico requiere autoaceptación, que es un estado mental que marca el final de la lucha que consume la vida por transformarse (y a otros) en la persona que uno desea (o desea). Tomar conciencia de los motivos inconscientes ayuda al individuo a aumentar la capacidad de gestionar e integrar deseos inconscientes, y finalmente a la autoaceptación.

Freud argumentó que cuando los deseos (deseos) de la identificación amenazan emerger en pensamiento o acción, se genera ansiedad. La ansiedad actúa como una señal, haciendo que el ego movilice la represión, junto con una amplia gama de otras defensas (retirada, negación, proyección), con el fin de bloquear o disfrazar el deseo que provoca la ansiedad.

La intensidad de la ansiedad difiere de acuerdo con la brecha entre las demandas externas (situaciones peligrosas) y los recursos de autoprotección de la persona para manejarlas. La incapacidad de tratar con eventos externos (traumas) podría llevar a sentimientos de impotencia e impotencia. Al carecer de la capacidad para hacer frente a los estados negativos, los pacientes erigirán defensas poderosas, a veces intransigentes, en un esfuerzo desesperado para evitar sentirlos. La persona que usa una defensa generalmente intenta lograr el manejo de la ansiedad y el mantenimiento de la autoestima. Por ejemplo, los alcohólicos insisten en que no tienen problemas con la bebida. Mantener los sentimientos inaceptables a partir de la concienciación resulta en el desarrollo de un "falso yo". El precio de esta protección es la incapacidad para desarrollar la capacidad de recuperación.

La adicción se describe como una estrategia de defensa para evitar la sensación de impotencia o impotencia. El abuso de drogas es un intento inútil de compensar el vacío interno sin éxito. El adicto intenta compensar a través de la conducta adictiva por estados subjetivos dolorosos de baja autoestima, dudas y ansiedad. El uso de drogas proporciona una sensación de aceptación y sentimiento de seguridad temporal. El adicto sustituye un mundo imaginario, donde tiene el control total, por el mundo real, donde se siente inútil y fuera de control. El uso repetido de drogas para obtener alivio se convierte en una forma de vida. El alivio es momentáneo, pero a largo plazo el uso de drogas se convierte en un fin en sí mismo. El problema de la adicción impide que el usuario comprenda su angustia, así como el desarrollo de la capacidad emocional para auto-calmarse.

El punto de vista del psicoanálisis sugiere que la adicción es básicamente un trastorno de la autorregulación. Por ejemplo, las personas con antecedentes de exposición a entornos adversos de la infancia (por ejemplo, abuso físico y sexual) tienden a tener una capacidad disminuida para regular las emociones negativas y hacer frente con eficacia al estrés. Estas personas pueden ser trastornos de la ansiedad y del estado de ánimo automedicados. Es instructivo observar que muchas personas experimentan con drogas, pero pocas se vuelven adictas. El éxito de la terapia y el cambio duradero requieren que los pacientes entren en contacto con aspectos previamente inaccesibles de sus sentimientos internos. Ayudar a los pacientes a aumentar la capacidad de involucrarse en la autorreflexión e identificar formas alternativas de controlar las emociones difíciles es parte del enfoque psicodinámico del tratamiento de la adicción.

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