Un sorprendente efecto secundario de la obesidad en las niñas

La pubertad comienza en el primer y segundo grado? Sí, esa es la tendencia profundamente preocupante que los pediatras como yo hemos visto en los últimos 20 años, y Pediatrics acaba de publicar un estudio que confirma nuestras preocupaciones. De 1997 a 2010, el porcentaje de niñas blancas de 7 años en los Estados Unidos con desarrollo mamario temprano (el primer síntoma de la pubertad) saltó del 5 al 10 por ciento; para las chicas negras, el salto fue del 15 por ciento al 23 por ciento; para las chicas hispanas, el número ahora es del 15 por ciento.

Entonces, ¿por qué esta noticia es tan importante? En primer lugar, la pubertad temprana es terriblemente dura para las niñas social, emocional e incluso física. La investigación muestra que las niñas que comienzan la pubertad temprana experimentan tasas más altas de relaciones problemáticas. Ellos son intimidados y acosados ​​sexualmente. Y cuando las niñas de tercer grado se ven como niñas de sexto grado, los adultos esperan que se hagan mayores, lo que hace que las niñas se sientan locas.

La comunidad científica nos dice que este fenómeno probablemente esté relacionado con la "mayor" nutrición, y, de hecho, la mayoría de estas jóvenes tienen sobrepeso. Los científicos también especulan que las hormonas añadidas y otros químicos en los alimentos pueden contribuir.

¿Asi que que hacemos? Ningún padre quiere que su hija esté menstruando en tercer grado. Como creemos que la pubertad temprana probablemente esté relacionada con el sobrepeso, tomemos al toro por los cuernos y tomemos en serio la tarea de ayudar a nuestros niños a mantener su peso bajo.

Nuestros hijos son golpeados con anuncios de comida, y no vamos a detener esto. Pero podemos entrenar a nuestros hijos en el camino de la autodisciplina. Ya les enseñamos a trabajar más duro en la escuela y a practicar más en el campo de fútbol; ahora debemos entrenarlos para vivir con sentimientos de hambre. Les hemos permitido a nuestros hijos creer que todas las molestias, incluido el hambre, deben ser mitigadas. Vamos a entrenarlos para vivir con sentimientos incómodos y ayudarlos a controlar su peso. Podemos mantener sus cuerpos en movimiento reduciendo el tiempo de "pantalla" frente a los electrónicos, también. Y podemos mostrarles cómo comer: siéntese con sus hijos en la cena y coma una porción de carne, ensalada y papas. Sabemos desde hace tiempo que las comidas familiares ayudan a construir fuertes relaciones familiares; ahora también podrían ayudar a retrasar la pubertad en nuestras niñas también.

– La Dra. Meg Meeker es autora de Strong Fathers, Strong Daughters: 10 Secrets Every Father Should Know, entre otros libros.

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