Siete cosas que las parejas resilientes hacen de manera diferente

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Se estima que 5,5 millones de estadounidenses tienen la enfermedad de Alzheimer, y para 2020 esa cifra podría llegar a 16 millones. Más personas mueren de la enfermedad de Alzheimer que del cáncer de mama y próstata combinados.

Por casi cualquier medida, este es un problema de salud importante. Debido a que la enfermedad de Alzheimer es compleja, es difícil determinar sus causas y aún más difícil de tratar. Pero un creciente cuerpo de evidencia demuestra que los factores del estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, juegan un papel.

Una revisión sistemática publicada a principios de este año en The Journals of Gerontology: Medical Sciences investigó el vínculo entre la actividad física y la enfermedad de Alzheimer.

Investigadores de neurología y geriatría de Finlandia y Suecia seleccionaron 24 estudios prospectivos, de observación e intervención para incluir en su análisis. Los estudios midieron la asociación entre la enfermedad de Alzheimer y una amplia gama de actividades físicas, como caminar, andar en bicicleta, jugar boliche y actividades relacionadas con el trabajo, como carpintería, palear o levantar objetos y trabajar en el jardín.

Su análisis encontró que las personas que eran físicamente activas eran menos propensas a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. En general, 18 de los 24 estudios encontraron que el ejercicio redujo el riesgo de los participantes.

Los investigadores encontraron que las actividades de ocio tenían más probabilidades de reducir los riesgos de la enfermedad de Alzheimer en comparación con la actividad física relacionada con el trabajo. Su documento discute una amplia gama de razones por las que esto podría ser cierto: las personas que trabajan en trabajos más físicos tienen más probabilidades de tener una educación más baja y un estatus socioeconómico, y menos estimulación cognitiva. También tienden a ser más sedentarios cuando no están en el trabajo y después de la jubilación.

Los investigadores sí notaron que los datos disponibles no brindan información sobre qué tipos y cuánto ejercicio se requieren para reducir los riesgos o retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Pero señalan que las actividades físicas -especialmente las actividades de ocio que se consideran beneficiosas en la revisión- probablemente proporcionen estimulación social y cognitiva que también ayudan a proteger contra la enfermedad de Alzheimer.

Una segunda revisión sistemática publicada a principios de este año en el International Journal of Neuroscience planteó la cuestión de si la dieta influye en el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Esta revisión incluyó 64 estudios de más de 130,000 personas en total.

Los autores sacaron varias conclusiones. En primer lugar, la naturaleza de analizar los patrones de alimentación y la enfermedad de Alzheimer dificulta el desarrollo de conclusiones firmes. Puede ser difícil rastrear todo lo que come un participante del estudio, y la mayoría de los pacientes experimenta cambios cerebrales debido a la enfermedad de Alzheimer mucho antes de mostrar cualquier síntoma de la enfermedad.

A pesar de las limitaciones de este tipo de análisis, los autores del estudio encontraron pruebas claras de que la dieta influye en la enfermedad de Alzheimer. De los 64 estudios incluidos en el artículo, 50 revelaron una asociación significativa entre la enfermedad y la dieta.

Es importante tener en cuenta que el conjunto de datos no proporcionó suficiente información sobre tipos específicos de alimentos para prevenir o causar la enfermedad de Alzheimer. Pero los estudios individuales incluidos en el documento sí identificaron algunos alimentos protectores, incluidos pescado, fruta, café y vino. Los autores también encontraron alguna evidencia de que una dieta alta en grasas saturadas puede aumentar el riesgo de la enfermedad de Alzheimer.

El mensaje final: la evidencia sugiere que los factores del estilo de vida como la dieta y el ejercicio pueden ayudar a prevenir y también aumentar el riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Pero también es importante tener en cuenta que la enfermedad de Alzheimer está influenciada por una amplia gama de factores que incluyen la genética, las interacciones sociales y cognitivas y más. Y los investigadores aún no entienden cómo se cruzan estos factores.

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