¿Qué le diría a mi equipo deportivo favorito (o no tan favorito)?

Pregunta:

Querido Dr. Cohen,

Me gusta leer tu blog ¿Qué tal un post sobre la Filosofía del Liderazgo Deportivo? Por ejemplo, me pregunto si su equipo deportivo profesional favorito le pidió que presente este tema (a los capitanes / jugadores y / o entrenadores / gerentes), qué podría decirles sobre la mejor manera de dirigir y ejecutar el equipo desde una perspectiva filosófica y / o histórica?

Gracias,

JT

Mi respuesta:

  Estimado JT,

Según una tradición filosófica, puedes aprender las "leyes" que gobiernan los tipos de relaciones interpersonales observando las funciones naturales respectivas o los propósitos detrás de los roles en cuestión. Los filósofos griegos antiguos son bien conocidos por haber tomado una perspectiva de "ley natural".

Cuando se trata de roles de liderazgo, cualquier cosa, desde el jefe del hogar hasta el rey, estos filósofos han tomado la racionalidad (la capacidad de razonar bien y actuar en consecuencia) como la fuerza impulsora detrás del liderazgo efectivo (funcional). Así, según Aristóteles, "el superior en virtud debe gobernar" y la virtud de un gobernante radica en la capacidad de ser guiado por la racionalidad. Este mismo modelo de liderazgo racional también fue adoptado anteriormente por Sócrates y Platón, especialmente en la República de Platón en la que argumentó que el filósofo (para él, la persona más razonable) debería ser el rey.

¿Qué presagia tal modelo de liderazgo en términos prácticos para el liderazgo del equipo en los deportes? Primero, y ante todo, significa que tales líderes deben tener el control de sus pasiones. Por ejemplo, perder los estribos, hacer berrinches (no importa que algunos entrenadores sean famosos), es inaceptable. Esto no significa que los líderes de equipo deberían tener un efecto plano o ser dóciles. Aquí entra en juego el término medio, lo que significa que el líder eficaz tenderá a evitar estos extremos, sin reaccionar demasiado ni reaccionar de manera insuficiente, emocionalmente. Por lo tanto, un entrenador no debería explotar si el jugador no se desempeña bien; ni debe ir en la dirección opuesta. Ayudar a los jugadores a ver dónde salieron mal o hacer mejoras y alentarlos a desempeñarse mejor la próxima vez puede ser racional.

Como ya señalé en mi blog anterior, muchos intérpretes tienden a exigir la perfección y evaluar su autoestima en términos de la calidad de su desempeño. Sin embargo, esto puede crear un estrés innecesario y contraproducente. Por lo tanto, un entrenador que condena a un jugador que no rinde hasta la mitad alimenta un fuego que eventualmente puede consumir la habilidad del jugador de desempeñarse bien y, como consecuencia, afectar negativamente la moral del equipo.

Un buen entrenador, según esta perspectiva filosófica, evitará jugadores atemorizadores, intimidantes o degradantes. En resumen, tal entrenador no explotará las vulnerabilidades cognitivas de los jugadores (tendencias irracionales), pensando que esto les hará funcionar mejor. De hecho, es más probable que tenga el resultado opuesto.

No es que la tensión de la competencia entusiasta sea mala. Es más bien que alimentar el estrés innecesario del pensamiento defectuoso (especialmente, el síndrome autodestructivo de exigente perfección / autocondenación) es una mala idea para un entrenador empeñado en ganar.

Finalmente, el liderazgo racional tenderá a producir una relación basada en el respeto mutuo. En palabras de Immanuel Kant, el líder del equipo tratará a los miembros del equipo como "fines en sí mismos" y no como "meros medios". Es decir, un líder racional mostrará respeto por los miembros del equipo como personas y no como objetos para ser manipulados, usado y abusado con el propósito de obtener la victoria. A su vez, estos jugadores buscarán la dirección y el apoyo de su líder sin temer la degradación y la pérdida de autoestima. ¡Y esta es una combinación ganadora!

Todo lo mejor,

Elliot D. Cohen, Ph.D.

Si tiene alguna pregunta o problema relacionado con la vida que le gustaría abordar, puede publicarlo como comentario o enviarme un correo electrónico a elliot.d.cohen@instituteofcriticalthinking.com

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