¿Puede usted ser demasiado solidario con los sentimientos negativos de su hijo?

Andy Eick/Flickr
Fuente: Andy Eick / Flickr

Hay muchas pruebas de que cuando los padres ayudan a los niños en edad preescolar a comprender y enfrentar los sentimientos negativos, les enseñan habilidades importantes a los niños. Pero un nuevo estudio sugiere que las respuestas de apoyo a los sentimientos negativos de nuestros niños pueden no siempre ser útiles.

Vanessa Castro y sus colegas (Castro, Halberstadt y Garrett-Peters, 2017) hicieron que las madres evaluaran cómo suelen responder a los sentimientos negativos de sus alumnos de tercer grado y también evalúan su ajuste social. Descubrieron que las madres que informaron ser más comprensivas también calificaron a sus hijos como más habilidosos socialmente, pero los maestros dijeron que estos niños tenían menos habilidades socioemocionales y más problemas de conducta.

Entonces, ¿cómo entendemos este sorprendente hallazgo? Desafortunadamente, la medida de apoyo emocional utilizada en este estudio fue heterogénea, incluida una amplia gama de respuestas de los padres, como distracción, consuelo y resolución de problemas, por lo que es difícil saber qué respuestas específicas fueron o no útiles.

Debido a que este es un estudio correlacional, no podemos decir qué causa qué. Quizás los niños que tienen problemas para llevarse bien en la escuela obtienen y necesitan más apoyo emocional de los padres. ¡Quizás estos niños estarían aún peor si sus madres no fueran tan solidarias!

La investigación futura ayudará a resolver las implicaciones de estos hallazgos. Mientras tanto, vale la pena pensar en la posibilidad de que, como padres, a veces exageremos el apoyo emocional en detrimento del afrontamiento y las relaciones de nuestros hijos. Cuando prestamos atención a nuestros niños principalmente cuando están molestos, accidentalmente podemos enseñarles que esa es la mejor manera de llamar nuestra atención.

Además, a medida que los niños crecen, su vida social se vuelve más complicada. Las estrategias que usamos para consolar a nuestros niños pequeños molestos pueden no ser suficientes para enseñar a los niños en edad escolar cómo manejar sus emociones en situaciones en las que no estamos cerca.

Aquí hay algunas ideas para considerar en su papel como el "entrenador emocional" de su hijo:

1) Foco en el comportamiento emocional así como en la experiencia emocional

Con demasiada frecuencia, las personas creen en el mito de la ventilación emocional, que dice que debemos "liberar" las emociones negativas. ¡No hay una pizca de evidencia empírica para apoyar esta perspectiva! De hecho, actuar agresivamente, por ejemplo, golpeando una almohada e imaginando golpear el objetivo de nuestra frustración, en realidad puede intensificar la ira (Kennedy-Moore & Watson, 2001).

Los niños en edad escolar necesitan aprender qué expresar, con quién y cómo. Necesitan comenzar a imaginar qué tipo de respuesta esperan obtener de los demás y qué acciones tienen más probabilidades de obtener esa respuesta. (Sugerencia: ¡es poco probable que alguien responda bien a los gritos!). Deben aprender maneras efectivas de pedir lo que quieren o de tolerar situaciones menos que ideales sin recurrir a berrinches.

2) Considera las reacciones de los compañeros

Desde el primer grado, otros niños tienden a reaccionar negativamente a los niños que con frecuencia se vuelven muy emocionales en la escuela. Pueden sentirse asustados o incómodos con los niños que a menudo están muy molestos o simplemente prefieren pasar el rato con niños con los que es más fácil llevarse bien. Desafortunadamente, algunos niños se entretienen con grandes muestras emocionales y pueden provocar o intentar provocar estas reacciones.

Los niños en edad escolar están empezando a ser capaces de imaginar la perspectiva de otra persona en mayor detalle y con mayor precisión. Pueden comenzar a considerar lo que otra persona quiere, además de lo que quieren.

También están comenzando a tomar conciencia de las normas sociales, que son reglas no escritas que describen el comportamiento esperado o inesperado en diferentes situaciones. Por ejemplo, si nadie más está llorando después de perder el juego de béisbol, su hijo debería considerar la posibilidad de que su reacción sea más grande de lo que la situación justifica e incluso puede hacer que sus compañeros de equipo se sientan mal.

3) Evita la exageración para los niños

En general, no queremos hacer cosas para nuestros hijos que puedan hacer por sí mismos porque les priva de la oportunidad de aprender importantes habilidades de afrontamiento. Si nos excedemos en el ámbito emocional, es posible que accidentalmente les enseñemos a nuestros hijos que no pueden manejar cualquier angustia por sí solos, y tienen que conseguir que un adulto arregle las cosas.

Los bebés y los niños pequeños tienen pocas opciones, aparte de llorar o gritar, cuando algo no está bien. Los niños en edad escolar tienen una amplia gama de opciones de afrontamiento. Pueden distraerse, animarse a sí mismos, pensar en un problema de una manera nueva, pedir ayuda específica, seguir intentándolo, tomarse un breve descanso, volver a intentarlo o alejarse de una situación no saludable.

En un momento de calma, puede ayudar a su hijo a pensar qué opciones funcionan mejor en una situación desafiante particular. No solo responda; haga preguntas para guiar a su hijo hacia la solución. "¿Qué has intentado hasta ahora?", "¿Qué crees que podría ayudar?", "¿Cómo crees que es probable que reaccionen?" Y "¿Cómo sabrás si está ayudando?" Son posibilidades.

De ninguna manera, el estudio de Castro (¡o esta publicación de blog!) Implica que los padres deben ser "insolidarios" cuando sus hijos están molestos. Tener padres que con frecuencia son duros o descuidados es devastador para los niños. Los padres pueden ser una fuente importante de consuelo incluso cuando los niños crecen hasta la edad adulta. Todos necesitamos personas en nuestras vidas que estén siempre de nuestro lado.

Sin embargo, si pensamos que nuestro trabajo como padres es ayudar a nuestros hijos a aprender a tener una relación , está claro que el apoyo por sí solo no es suficiente. Podemos y debemos reconocer los sentimientos de nuestros hijos y ofrecerles nuestra amorosa aceptación, comprensión y comodidad. Sin embargo, también queremos ayudar a nuestros niños a aprender a manejar sus emociones, comunicarse de manera efectiva y a preocuparse por los demás. Podemos ser sus ruedas de entrenamiento emocional, pero nuestro objetivo es ayudarlos a ser capaces de conducir con confianza incluso cuando no estamos cerca.

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© Eileen Kennedy-Moore, PhD.

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Crédito de la foto: "Libby y Denise aprendiendo a andar en bicicleta" por Andy Eick / CC BY 2.0

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