Ansiedad y el arte de escuchar

Vivir con estrés y ansiedad puede ser agotador. Hay poco que nos prepare para los caprichos de la mente inquieta, y es esto lo que exploraremos. Hay muchas maneras de abordar la ansiedad y la mayoría están fuera del enfoque de esta discusión.

Me gustaría ver cómo podemos usar la música para apaciguar nuestra ansiedad, o al menos describirla. Escuchar música puede tener un efecto saludable en el oyente si se elige cuidadosamente.

Es importante desafiar nuestro guión al no volver a nuestras canciones / piezas "favoritas", ya que a menudo pueden tener recuerdos desagradables.

Naturalmente, hay todo tipo de música que puede conducir a una calma mental, pero para este artículo, nos centraremos en un rincón muy pequeño de la música de Schumann.

En 1838 Robert Schumann escribió su querido Kinderszenen. Esta es una encantadora colección de piezas cortas para piano que reflejan, como su título sugiere, "escenas de la infancia".

Dirijo la atención del lector a la primera escena, "Tierras y personas extranjeras", en la que Schumann pinta una imagen cautivadora de una comprensión amable a través de los ojos de un niño.

Son ojos sabios, pero un niño, sin embargo. Él nos recuerda que hubo (¡debe haber habido!) Momentos en que nuestras mentes estaban en silencio. Schumann nos permite recordar, incluso si, como está bien documentado, su propia vida era preocupante.

Su escritura melódica es pura, sin trabas y sin astucia. "Tierras extranjeras" es tranquilo y silencioso. También lo es la final de la serie, "The Poet Speaks".

Independientemente de si Vladimir Horowitz es o no su expositor favorito de este trabajo, animo a mis alumnos a presenciar el video de 1987 de Horowitz interpretando a Kinderszenen en el Musikverein de Viena. Los últimos 30 segundos del video son una clase magistral en la tranquilidad de la mente, el reposo y la dignidad. Es un vistazo a la belleza del semblante de un anciano al final de su carrera, un hombre que ha logrado todo en la música, y tiene la gracia de reconocerlo.

Irónicamente, Horowitz sufrió una angustia desgarradora durante toda su carrera y vida personal, y sin embargo se presenta como una imagen de determinación.

En "el poeta habla" no hay ingenio cáustico, ni ironía mordaz, solo la libertad del yo.

Quizás la "vida no examinada" no vale la pena vivir, pero el "poeta" sugiere lo contrario. Para él, es la vida excesivamente examinada o anatómica lo que lleva a la ansiedad.

Schumann nos permite ser y reflexionar, no como un filósofo, sino como un niño, y ¿no son los reflejos de un niño el más puro ejemplo de uno mismo y momento?

Si la música dulcifica o no nuestra ansiedad, puede proporcionar un lugar para expresarlo, un guión gráfico donde las ideas se resuelven, masajean y, a veces, se descartan.

Escuche la narración de Schumann sin prejuicios, como haría un niño, y recuerde cómo fue escuchar por primera vez.

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